domingo, 10 de febrero de 2013

Yo en anarquismo y sin mi navaja.


Una objeción común cuando debato con alguna persona sobre la el anarcocapitalismo (no confundir con anarcocomunismo, por favor) es esta: que en una sociedad sin ley no podría haber una convivencia básica que garantizara la estabilidad y el progreso, haciendo la vida en sociedad un infierno. Si bien se entiende que las personas cometan el error de juzgar que es lo mismo ley que gobierno, dicho argumento no deja de ser un ataque al hombre de paja. Resulta increiblemente difícil hacer entender a las personas que no es lo mismo ley que gobierno, que son dos cosas que, aunque estan intimamente relacionadas (en parte gracias al positivismo jurídico que tomó fuerza a partir del siglo XIX), pueden existir una sin la otra. 

Hace ya algunos ayeres tuve la mala fortuna de que un taxista irreflexivo invadiera bruscamente mi carril en un intento de parar para subir pasaje, lo que provocó un choque entre mi vehículo y el suyo. La culpabilidad del taxista fue tan evidente que no intentó negarlo ni discutir ese aspecto. En lugar de eso, intentó convencerme de que no llamara a mi seguro (alegando que se iba a tardar mucho, y otras cosas que ya no recuerdo). Supongo que el tio no tenía licencia de conducir, lo que lo iba a meter en un gran problema. Eran cerca de las 09:00 pm. Ahora yo me la paso jodiendo con que es posible (y deseable) un sistema de ley privada y arbitraje privados, de que no es necesario ir con un gobierno como niños chiquitos para zanjar los conflictos, y que entre particulares se puede llegar a acuerdos, siempre que no haya mala fe de por medio, ¿cierto? Así que pensé: "si en este conflicto terminas llamando al seguro, que tiene la ley y el poder estatal de su lado, entonces eres un hipócrita". De modo que decidí que este asunto se iba a resolver entre particulares, sin recurrir a gobiernos ni empresas aseguradoras, y sin más armas que el honor y la razón. Anarquía, pues.  

Lo primero que propuso el taxista fue que lo llevara al día siguiente a un taller de hojalatería de su asociación de taxis, donde me repararían sin costo el golpe. Le señalé que no tenía garantía alguna de que al día siguiente su taller no desconocería al taxista y para ese momento ya no tuviera manera de contactarlo. Me dio su palabra. Le dije que no suponía mala fe de su parte, pero que tampoco podía suponer que actuaría de buena fe, de modo que su palabra no me bastaba, y que no me le iba a despegar ni a él ni a su vehículo antes de quedar este asunto resuelto satisfactoriamente.

A continuación me propuso pagarme el golpe en efectivo, una idea mucho más razonable. El problema es que yo no tenía idea de cuánto valía el golpe. Él me dio su estimación. Le dije que no podía ser juez y parte en el conflicto, y le propuse que una tercera persona aceptada por ambas partes evaluara el golpe, y que esa cantidad me pagara. El taxista señaló que a esta hora no ibamos a encontrar hojalateros abiertos, pero que no muy lejos había un taller de hojalatería donde trabajaba un conocido suyo. Acepté que dicha persona arbitrara para nosotros, con la condición de que si la cantidad que ofrecía me parecía a todas luces poco razonable, llamaría al seguro y que pasara lo que tuviera que pasar. Durante todo el trayecto, llevé siempre al taxi delante mio.

Llegamos al lugar, donde despertaron a su amigo y le pidieron que evaluara el golpe. Éste dio una estimación de mil pesos. El taxista propuso, una vez más, que el carro se quedara allí donde sería reparado, pero me negué de manera terminante. Le propuse que acabáramos con esto pagando el golpe en efectivo. El taxista, mostrandose claramente molesto, aceptó el trato, fue a su vehículo, sacó mil pesos en efectivo, y me los dio. De esos mil, le di 50 pesos al hojalatero en pago por su servicio de arbitraje, el conflicto quedó resuelto y en ese momento cada quién tomó su camino.

Los libertarios no suponemos que las personas son honorables, virtuosas, honestas, inteligentes o bien intencionadas; es indudable que si hubiera dejado ir al taxista bajo la promesa de que me pagaría el golpe después, no habría vuelto a saber de él. Pero eso no impidió que se llegara a un acuerdo, aceptado por ambas partes. Durante el proceso se recurrió a un servicio privado de arbitraje (el hojalatero) para que diera un veredicto (el monto del daño) y se cumpliera una ley (el acuerdo mutuo de aceptar los resultados del juicio). Todo el proceso tardó menos de una hora. ¿Como se habría desarrollado esta historia si en lugar de un servicio de justicia privada hubiéramos ido al Ministerio Público? 

Me parece una cosa lamentable esa idea de que ley=gobierno. Pensemos en todos los pequeños y grandes conflictos en los que nos hemos visto envueltos a lo largo de nuestra vida, y que hemos terminado resolviendo. ¿Qué porcentaje de ellos requirieron ir a parar al ministerio público? ¿Por qué insistimos en que ausencia de gobierno es ausencia de ley o de justicia? Si el ser humano no fuera capaz de resolver conflictos sin usar la coherción o la fuerza, simple y sencillamente no sería un animal social. Es nuestra naturaleza la que nos permite llegar a acuerdos y honrarlos, no una institución violenta que nos vigile. ¿Por qué insistimos en que sin gobierno las personas no pueden ponerse de acuerdo y resolver conflictos?


viernes, 11 de enero de 2013

Lógica para objetivistas: Meet the Randroids.


Como ya resulta cansino (e incluso aburrido) estar siempre jodiendo con los amigos progresistas y lo equivocados que están, vamos a inaugurar una nueva sección dedicada a un segmento mucho menos conocido, al que yo en particular le estaré siempre agradecido, pero que no deja de estar, en mi humilde opinión, lleno de incongruencias. Me refiero a los randroides, y si no había oído hablar de ellos no se preocupe, que yo se los presento.

Ayn Rand, objetivista y enemiga
natural de los comunistas.
Como probablemente ya sepa el querido lector, Ayn Rand fue una filósofa y escritora defensora del capitalismo más rapaz (de acuerdo a los progresistas), es decir, del capitalismo laissez faire, así como creadora de una filosofía que ella misma nombró objetivismo, y que abarca la metafísica (teoría de la realidad), epistemología (teoría del conocimiento), ética (teoría de la moral), política (teoría de las relaciones humanas) y estética (teoría de la belleza).

Bien, hasta ahí la wikipedia. El caso es que muchos de nosotros tenemos en gran estima a Ayn Rand por su novela más famosa, La Rebelión de Atlas, que ha resultado un texto influyente para muchos al exponer de una manera muy elocuente los vicios del socialismo y la intervención gubernamental. Al final muchos terminamos dando el último paso, que es pensar que si el gobierno no debería estar mosqueando a la gente en lo económico, quizá tampoco tiene derecho alguno a mosquear en lo moral (lo que en última instancia lleva al anarquismo).  Y ahí está todo el problema, porque como probablemente sepan, Ayn Rand nunca fue anarquista, y siempre defendió la existencia de gobiernos (mínimos y voluntarios, pero gobiernos al fin). Y es que por más que se diera aires de objetiva, la señora nunca dejó de ser una radical, y una vez que decidió aferrarse al minarquismo, la perdimos para siempre.

Y perdimos también a muchos objetivistas. Porque es normal dejarse convencer por Ayn Rand y adoptar sus ideas, pero si después de un tiempo sigues estando de acuerdo en todo lo que ella decía, entonces pasas a convertirte en un randroide en toda regla. El objetivismo tiene muchas cosas buenas, sí, pero al final Ayn Rand se equivocó en otras tantas, y en lugar de seguir mejorando su teoría con el tiempo, decidió que era mejor idea simplemente parar en seco y no avanzar más. Y para que nadie fuera a sospechar nada, se llamó objetivista.

Y así como entre los marxistas empezaron a pulular los pubers babosos que desprecian a los ricos, quieren cosas gratis y no saben na' porque realmente no han leído a Marx, también entre los objetivistas fue creciendo una nada despreciable proporción de pubers babosos que desprecian a los pobres y no saben tampoco na' porque nunca leyeron realmente a Ayn Rand. El Urban Dictionary ya lo explica muy bien:

Randroid:

A blind follower of Ayn Rand & her philosophy of objectivism.
Randroids are often selfish rich kids who want to justify being rich and economically conservative, or "classical liberalism" and engaging in illegal activities such as drug use and having sex with underage girls.

Randroids will always say shit like "Is a man not entitled to the sweat of his brow?" regardless of the fact that most of them inherit their wealth as did their fathers, and their fathers before them.

Randroids are never working-class folks getting by paycheck to paycheck, and do not care about such people.

Privatizing everything, from police to schools, is their dream.

To a Randroid, being nice, charitable, altruistic and fair is to be a morally reprehensible person and such things are vices.


Los seguidores ciegos de Ayn Rand, los fanáticos del objetivismo, esos son los randroides. De modo que damos por inaugurada esta sección, y en lo sucesivo nos dedicaremos a discutir las diversas joyas que Ayn Rand dejó como legado intelectual, esperando que a algún randroide le sea útil (que lo dudo).

miércoles, 9 de enero de 2013

Mancera es un genio.



En los últimos días se dieron una serie de asesinatos en el Cerro de la Estrella, en el DF, lo que preocupó sobremanera a los vecinos. Inmediatamente, el gobierno del DF, preocupado por la preocupación, despacho a los cien mejores policías de toda la policía capitalina para dar con los responsables.

- Mira, lucho, por fin llegó la policía a hacerse cargo de esto. Ya era hora.
- Sí, la verdad es que ya estoy más tranquilo, dicen que mandaron a 100 policías y que ya capturaron a los responsables.
- Sí, mira, alla los llevan. Que bueno que ya capturaron a los... ¿perros?

Los presuntos responsables de los recientes homicidios.
Pues sí, perros. En un principio parecería una pésima decisión por parte de Mancera o los servicios de peritaje el perseguir a perros de verdad, pero no lo es. La verdad es que Mancera es un genio que podría revolucionar el sistema de justicia de pies a cabeza, por múltiples razones:

1. Es más práctico: En este país muchas personas terminan en prisión siendo absolutamente inocentes. Una cantidad ridículamente baja de los delincuentes terminan siendo castigados, de modo que, ¿por qué no dejamos ya las apariencias y llenamos las cárceles del país de perros? Los perros son más fáciles de almacenar, requieren menos alimentos, no extorsionan desde prisión, no hay que hacer controles de seguridad excesivos, pero sobre todo, no van a llegar a joder los de derechos humanos. Y los de peta son unos loquillos que nadie pela.

2. Es un golpe mediatico: Capturar a una banda de violadores o asesinos ya no causa sensación, ¿pero qué tal una banda de perros violadores y asesinos? En las redes sociales ya todos hablan de Mancera y su nuevo sistema de justicia, y ya sabes lo que dicen: que te hagan publicidad, aunque sea de la mala.

3. Es más fácil rectificar: Todos sabemos lo vergonzoso que es que después de todo un impecable proceso de investigación y peritaje, resulta que enviaste a prisión a un inocente. Al rato ya lo tienes exigiendo una compensación, haciendo documentales donde habla mal de la policía por un pequeño error en el papeleo, y así. A los perros, en cambio los puedes liberar si es necesario, y ni siquiera te van a pedir el "usted disculpe".

4. Por fin sería rehabilitación social: Aceptemoslo: las prisiones actuales son escuelas del crimen. Entran sabiendo un poquito, salen siendo unos expertos. Pero si la población carcelaria en cuestión esta compuesta por perros, entonces ya podrás presumir de un sistema penitenciario que rehabilita a sus perros en el 99% de los casos, porque ¿apoco no salen bien mansitos? O por lo menos, ya no asesinan. Tampoco es que asesinaran antes de entrar pero... bueno, lo que cuenta son los resultados finales.

5. Justicia pronta y expedita: Va el gobierno y gasta una cantidad absurda del presupuesto en "impartición" de justicia para no impartir justicia en absoluto. Ahora miren a los perros: no pueden defenderse, no pueden contratar abogados,  no van a huir ni se resistirán al arresto, solo necesitas atraparlos, decir "¡Culpable!" y procedes a la reclusión del susodicho. Olvidate de andar pagando magistrados, peritos, jueces, abogados, secretarias, etc, lo único que necesitas es quién dicte las sentencias.

Así, viendo el asunto con cabeza, ¿cual es el problema?

MANCERA SEAL OF APPROVAL.




martes, 25 de diciembre de 2012

Lógica para progresistas: el alcoholímetro.


Imagína que un dia estas tomando un agradable paseo en la avenida Pinos Fritos cuando de pronto oyes gritos. Al voltear, notas con preocupación que ha comenzando un incendio en una casa. El fuego se extiende, y en pocos minutos ya ha ocupado todo el piso inferior. Desde la ventana del segundo piso unas personas gritan desesperadas, pidiendo ayuda. A los pocos segundos oyes varias sirenas de bomberos cada vez más cerca. Menos mal, -piensas- ya llegó la ayuda necesaria.

Pero no. Los camiones de bomberos se detienen con toda calma en la cuadra de al lado. A continuación, eligen al azar algunas casas de dicha cuadra, rompen con un hacha las puertas, y entran para checar la instalación eléctrica, asegurarse de que no hay llaves de gas abiertas, ni niños jugando con cerillos. Una vez que se han asegurado de que todo está en orden, salen de la casa, y se largan para continuar con sus chequeos rutinarios. Entran a la casa de al lado, y tras una hora de inspección, remiten a unos padres por usar foquitos de navidad de mala calidad para iluminar su arbol, poniendo en riesgo su vida y la de sus hijos.

Una hora después llega la ayuda a la casa en llamas. Apagan lo poco que todavía estaba ardiendo, y acto seguido, llegan los servicios forenses a sacar los cuerpos calcinados de sus residentes. Al dia siguiente el departamento de protección civil ofrece un comunicado a la prensa:

"La mayoría de los incendios son causados por instalaciones eléctricas defectuosas, cigarros encendidos y niños jugando con cerillos. Los incendios aumentan en ésta época navideña porque se usan foquitos de navidad de mala calidad que terminan incendiando el árbol navideño, un producto altamente inflamable. Porque la prevención es lo más importante, hemos habilitado una unidad de especial de prevención, compuesta por 200 bomberos que se encarga de realizar operativos casa por casa para detectar a tiempo señales de peligro y evitar tragedias como la de la avenida Pinos Fritos."

No mencionan que para hacer sus mentadas revisiones tienen que violar la propiedad de ciudadanos pacíficos. Que personas que no han hecho daño alguno a nadie, son privadas de su libertad porque "podrían" haber causado un incendio. Que siguen habiendo incendios en la ciudad y que gracias a sus inteligentes operativos, hay menos bomberos apagandolos. Concretamente, 200 bomberos, que ahora se dedican a "prevenirlos", como si antes de que empezara todo esto no tuvieran suficiente trabajo nada más con apagar los que ya habían.

Cualquier persona se daría cuenta de lo increíblemente estúpido que resultan estos operativos. Pero cuando se trata de alcohol al volante, todo cambia mágicamente.

De pronto ya está bien que se viole la libertad de tránsito de las personas (secuestro, para fines prácticos) para interrogarlas y hacerles pruebas de alcoholemia. De pronto ya está bien remitir a un borrachin que iba a 20 Km/h con las intermitentes, y que no le ha hecho daño a nadie, pero que "podría haberlo hecho" (como si no hubiera gente sobria que maneja mil veces peor). De pronto ya está bien que se dejen de perseguir crímenes de verdad como robos, violaciones y homicidios, para perseguir borrachos a las afueras de un bar. Total, esta ciudad es tan segura, que esos crímenes violentos no se dan, de modo que podemos darnos el lujo de prevenir el delito, en lugar de combatirlo.

Y así es como llegó el operativo navideño al DF, y todos como si nada.



Nota: Que quede claro que pocas cosas me cagan más en la vida que los malacopas, entre los que se incluyen los más repulsivos y peligrosos de todos: los gilipollas que insisten en manejar ebrios. No tengo ninguna simpatía por esa gente, y no tendría problema alguno con que mueran estampados contra un árbol. También me cagan los reguetoneros, los considero individuos peligrosos, pero no por eso voy por ahi pidiendo que los encierren porque son un peligro potencial para otras personas y para ellos mismos. A una persona que provoca un accidente estando bajo los efectos del alcohol, se le debe juzgar exactamente igual que cualquier otra. Manejar drogado o bebido no debería ser un agravante, como no resulta un agravante manejar siendo un gilipollas.

lunes, 6 de agosto de 2012

Las tres fuentes del derecho (Parte V): Los que traicionaron al iusnaturalismo.


En la entrada anterior mencionamos algunos derechos iusnaturalistas, vale la pena volver a mencionarlos:
1. Derecho a la vida.
2. Derecho a la propiedad.
3. Derecho a la legítima defensa.
4. Libertad de acción.
5. Libertad de asociación.

Todos son derechos negativos, es decir, derechos que se pueden garantizar simplemente negandole a otras personas actuar contra ti (no debe confundirse el adjetivo negativo en sentido pesimista, sino estrictamente en el sentido lógico relativo a la negación). En contraste, los derechos positivos son aquellos que requieren la actuación de otras personas para poder garantizartelos, por ejemplo, el derecho a la salud requiere que un médico actúe en tu beneficio. Esto tiene una importancia fundamental: los cinco derechos que mencionamos al principio (junto con el resto de derechos negativos), siguen siendo garantizables (y más aún) si estuvieras en una isla desierta. En cambio, si sufres una lesión en una isla desierta, ¿quien te va a garantizar el derecho a la salud? Si estas muriendo de hambre, ¿quién te va a garantizar el derecho a un salario justo? Si estas muriendo de frío, ¿quién te va a garantizar el derecho a una vivienda digna? Pero incluso si tienes el derecho a la salud, resulta que sufriste una lesión, y tienes la suerte de que hay un médico disponible, ¿está obligado a curarte? ¿y si intentas obligarlo contra su voluntad no entraría esto en conflicto con la libertad de acción y asociación del médico?

En un sistema legislativo (sea cual sea), no deben existir leyes ni derechos que entren en contradicción unos con otros (por la sencilla razón de que no tiene valor una legislación que juzga a alguien inocente y culpable al mismo tiempo). Si el médico está obligado a curarte, entonces éste no tiene verdadera libertad de acción. Si alguien más tiene que garantizarte una vivienda, entonces quien te la garantizó no tiene verdadero derecho a la propiedad. Si alguien más debe morir para que tú vivas, entonces quien muere no tiene derecho a su vida. Si queremos imponer el derecho a la salud, a un salario justo y a una vivienda digna, entonces debemos sacrificar los derechos naturales. Pero sacrificar los derechos naturales es ir en contra de nuestra naturaleza humana, y esto quiere decir que estamos sacrificando la paz a favor de la violencia, la racionalidad a favor de la irracionalidad, y la producción a favor del saqueo. A los defensores de los derechos positivos les encanta hablar de la naturaleza social del ser humano para justificar la solidaridad impuesta y el robo institucionalizado, es decir, que usan el Derecho Natural solo en la parte que les conviene, pero no van más allá. No dicen que, además de la naturaleza social, habría que aceptar la naturaleza irracional del ser humano para justificar sus leyes. Pero eso no importa, porque al declarar implícitamente la naturaleza social, carroñera, violenta e irracional del ser humano, y legislar de acuerdo a ello, eso es precisamente lo que obtenemos: una sociedad que se pudre en el saqueo, la violencia y la arbitrariedad. ¿Tiene todo más sentido ahora?

Justificar a través del Derecho Natural el sistema y leyes que rigen en el mundo actualmente, requeriría una visión del hombre como un ser de naturaleza monstruosa, como un animal irracional, violento y ladrón. Y esta visión, desde luego, no le es útil ni a los estatistas, ni a los demócratas, ni a los socialistas para ganarse el apoyo de sus congéneres (por más que sea justamente esa su visión del ser humano). Si un estatista intentara justificar la prohibición de armas (mientras exalta el monopolio estatal de la violencia), los servicios gubernamentales (como educación, sanidad, energía, etc) y los impuestos mediante Derecho Natural, algo como esto tendría que decir:

- Que somos unos seres violentos, y que por lo tanto debemos estar desarmados y ser constantemente vigilados y controlados por las fuerzas del orden (con lo que justifica el desarme del ciudadano y el monopolio gubernamental de la violencia).
- Que somos unos seres irracionales, y por lo tanto no estamos en capacidad de manejar nuestro propio dinero, lo que hace necesaria una autoridad que lo maneje por nosotros de la manera más adecuada a nuestros intereses (con lo que justifica los servicios "públicos").
- Que somos unos seres carroñeros, y que es parte de nuestra naturaleza robar a nuestros congeneres, lo que justifica que el aparato estatal haga lo propio y, en nombre de nuestro propio bienestar, controle la manera como robamos nosotros (lo que justifica los impuestos).

Notemos que, al final, el gobierno no prohíbe robar, simplemente impone controles y protocolos al robo, de modo que quien ingresa al sector gubernamental (y al sector privado que tiene cables con el gobierno) puede disponer de la propiedad de otras personas por métodos violentos y de manera legítima. Viéndolo así, no es raro que los gobiernos (y sus aliados) hagan todo lo posible por minimizar al Derecho Natural, silenciarlo y hacerlo caer en el olvido. Precisamente porque el iusnaturalismo no les hubiera permitido justificar el poder animal que buscaban, tuvieron que encontrar otra plataforma jurídica que justificara sus actos. Y ahí es donde entró el positivismo jurídico.

Con el positivismo jurídico, la ley ya no era el medio, sino el objetivo. La ley de pronto se justificaba a sí misma, lo que le daba la via libre a todos los que pudieran ingresar al aparato legislativo, para hacer de ella un arma y usarla en su beneficio. Los defensores del positivismo jurídico no tienen empacho en aceptar que incluso el derecho más básico (el derecho a la vida), no es tal en tanto tu gobierno no se suscriba a los tratados internacionales de derechos humanos. Esto quiere decir, que si vives en Ruanda, pero Ruanda no se ha suscrito al tratado, entonces no tienes derecho a la vida, ni a la libertad, ni a nada, es decir, que eres una simple hormiga que el gobierno puede sacrificar en cualquier momento. Bajo el positivismo jurídico, tus derechos no son más que una dádiva que te da el gobierno, y a quien al parecer deberías estar muy agradecido por no aplastarte.

Tras la revolución francesa, cortadas las cabeza de los reyes, la élite tuvo que refugiarse en una de las últimas opciones: ceder algo de poder al individuo (democracia) para recuperarlo después (partidocracia). Hoy, no hay mucha diferencia entre un político y un noble de los que caminaban arreglados y perfumados por Versalles. Fueron los nuevos monarcas (gobernantes, alcaldes, presidentes, etc), quienes se dieron cuenta mucho antes (y mucho mejor) que nosotros, que esto no se trataba de una simple discusión filosófica sin alcances más allá de un aula mohosa, sino de toda la estructura de poder y corrupción que creció y se afianzó alrededor del Estado.

No sorprende entonces que los gobiernos de todo el mundo hayan combatido con rabia al iusnaturalismo. Lo que en cambio sí resulta sorprendente (al menos en un principio) es el apoyo por parte de la gente de a pie hacia el iuspositivismo. No es raro escuchar a la gente (sobre todo a aquellos de sectores denominados "progresistas") decir que tienes derecho a tu propiedad solo si el interés público no requiera esa propiedad para algún iluminado objetivo (de ahí a decir que tu vida es condicionada al interés público, solo hay un paso). Desde luego, se les olvida que quien va a fijar los criterios de qué cosas resultan de interés público, son justamente los gobiernos. Uno esperaría que el ciudadano común, aquél que no goza las ventajas de pertenecer a la élite gobernante, fuera un férreo defensor de la seguridad jurídica que brinda el iusnaturalismo, que estuviera consciente de que son precisamente los gobiernos los que van a intentar violentar el derecho de otras personas, y que por lo tanto no es precisamente una buena idea dar al gobierno el poder de la ley (poder que le es garantizado bajo el iuspositivismo).

Sin embargo, lo que en un principio resulta sorprendente, no lo es si consideramos la enorme maquinaria de propaganda, confusión, manipulación y adoctrinamiento que desplegaron los gobiernos para tales fines, junto con los incentivos adecuados para hacer a la gente abandonar su propia seguridad jurídica. Después de todo, no es difícil convencer a la persona X de que renuncie a su derecho a la propiedad, bajo la promesa de que el gobierno, a cambio, violentará la propiedad de la persona Y para dársela a X. Por supuesto, de lo que no se dio cuenta X, es de que el gobierno hace exactamente la misma propuesta a Y, de modo que a continuación el gobierno roba a X para dárselo a Y. Así que que si tanto X como Y tenían 100 gallinas cada uno, lo que sigue es que el gobierno le quita 60 gallinas a X y le da 45 a Y, y a continuación le quita 50 a Y y le da 40 a X, con lo que al final X se queda con 80 gallinas, Y con 95 y el gobierno con 25 gallinas.

Sonaría a que se requiere un nivel de imbecilidad extremo para no darse cuenta de tremendo fraude, pero no olvidemos que no son gallinas de lo que estamos hablando, sino de salarios, predial, impuestos progresivos, IVA, fondos para el retiro, educación y salud públicas, carreteras, concesiones, etc, etc, etc. Y todo metido y revuelto de una manera tan enredosa que al final nadie sabe exactamente cuánto le robaron y cuánto recibió, pero cada uno cree que ha logrado chupar de los demás un poco más de lo que los demás le han chupado (ese es al final el mayor incentivo para renunciar a los propios derechos: pensar que renunciando a ellos, podrán obtener más de lo que hubieran obtenido conservándolos). Pero si bien los seres humanos pueden violar la Ley Natural y engañar a sus hermanos, no pueden hacer lo mismo a la naturaleza. Precisamente por ser la naturaleza un juez incorruptible, esta terminará castigando a toda sociedad que decida alejarse de las leyes que ella misma impone. Sí, hemos sido juzgados, y castigados, y la pena por transgredir la Ley Natural es vivir en nuestra sociedad actual y estar a merced de las peores personas.

No hay nada más alejado del iusnaturalismo (y de la libertad que brinda) que el sistema actual, por más que los defensores de nuestro sistema podrido griten que aquí rige el capitalismo salvaje ultraliberal y que la libertad ha fracasado. Su lucha es una lucha absolutamente consciente por eliminar lo que nos queda de derechos, y en esta batalla, van ganando con nuestra silenciosa aprobación. Estamos regresando tan rápido a la era de los reyes, que cuando nos demos cuenta de las verdaderas intenciones detrás de todo el discurso político progresista, ya va a ser demasiado tarde para nosotros. Lo único que nos brinda esperanza es que seguimos siendo seres humanos, y debido a eso, el iusnaturalismo no puede morir. Solamente seguirá castigando al hombre, y esperará el día en que volvamos a estar listos para escucharlo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Las tres fuentes del derecho (Parte IV): Las leyes del iusnaturalismo.


En la entrada anterior acordamos la base para una construcción racional de las leyes iusnaturalistas, que es, en resumen, la naturaleza racional, social, pacífica y productora del ser humano. Viene la parte más difícil, ¿que ley o leyes son las más acordes con dicha naturaleza? Mencionemos algunas:

1. Que todo hombre tiene derecho a dirigir su propia vida de acuerdo a los criterios que considere convenientes.
2. Que todo hombre tiene el derecho a asociarse con las personas que considere adecuadas.
3. Que todo hombre tiene el derecho a disponer de aquello que produce.
4. Que todo hombre tiene el derecho a defenderse de quien inicia la violencia.

El punto 1 es consecuencia directa de nuestra naturaleza racional. Si fueramos irracionales, necesitaríamos quién nos salvara constantemente del peligro y de la muerte. Nuestra naturaleza racional nos dice que estamos capacitados para vivir, eso es, para dirigir nuestras vidas de acuerdo a lo que consideremos más conveniente.

El punto 2 es consecuencia de nuestra naturaleza social y del punto 1. El hecho de que estemos capacitados para interactuar con nuestros congéneres nos da la libertad de buscar su compañía. El que seamos racionales nos da el permiso de elegir la compañía que consideremos adecuada. Notemos que un niño es un ser social, pero no es absolutamente racional, y es por esto que no podemos dejar a su criterio con qué personas se asocia.

El punto 3 es consecuencia de nuestra naturaleza productora y del punto 1. El quitar a un ser humano aquello que produce para darle un uso que no aprueba, requiere negar su capacidad racional, es un equivalente a decirle "has producido un bien, pero tú no tienes la capacidad de juzgar cuál es el mejor uso que se le puede dar, y por lo tanto, no tienes derecho a usarlo como a ti te parezca". El punto 1 es esencial. Un brazo róbotico en una fábrica de autos, tiene también naturaleza productora, pero no racional, y es por eso que el brazo robótico no puede decidir qué uso se le va a dar a lo que produce.

El punto 4 es consecuencia de nuestra naturaleza pacífica y del punto 1. Un ser humano que no tuviera el derecho a defenderse de una agresión, no tardaría en ser víctima de quienes intentan violar sus derechos. El inicio de la fuerza nunca está justificado, pero el uso de la fuerza en defensa de una agresión previa sí que lo está. Más aún, su naturaleza racional nos dice que el ser humano es perfectamente capaz de hacer juicios de valor, y que por lo tanto, éste puede hacer uso de la legítima defensa. Quien no le permite defenderse de un agresión, le está diciendo "tu naturaleza pacífica te da derecho a no sufrir daño, pero tú no sabrías cuál es la defensa más adecuada a tu agresión, y por lo tanto, debes dejarle ese trabajo a alguien más", con lo que le está diciendo "ser racional no está en tu naturaleza".

Hasta ahora, habíamos hablado de su naturaleza racional, social, pacífica y productora. Pero notemos que esas son características psicológicas. El ser humano también tiene una naturaleza física. Para empezar, es un ser vivo, de modo que hacer cualquier cosa que atente contra su naturaleza de ser vivo, es también un delito de acuerdo a la ley natural. El ser humano tiene el derecho a su vida, por la simple razón de que es un ser vivo. En ese sentido, la agresión física va no solo contra su naturaleza pacífica, sino también contra la propia naturaleza de ser viviente.

De modo que llevamos hasta ahora 5 derechos y libertades del ser humano que, curiosamente, son todos derechos negativos:

1. Derecho a la vida.
2. Derecho a la propiedad.
3. Derecho a la legítima defensa.
4. Libertad de acción.
5. Libertad de asociación.

Hay más derechos que se pueden mencionar, desde luego, pero lo importante es que cada uno debe ser adecuadamente justificada de acuerdo a la naturaleza del hombre. El hecho de que el 90% de la población diga que tiene derecho a un salario digno, sin justificarlo de acuerdo a la naturaleza del hombre, no puede ser (de acuerdo al iusnaturalismo) una fuente de derecho, porque del mismo modo, el 90% de las personas podría decir que tiene derecho a vivir libre de judíos y mandarlos a campos de concentración (cosa perfectamente válida de acuerdo a los defensores del Derecho Consuetudinario). Por otra parte, el hecho de que un legislador apruebe una ley que te obliga a ceder todos tus bienes al gobierno tampoco es fuente de derecho, porque del mismo modo, un legislador podría aprobar una ley que diga que los judíos deben dirigirse a la brevedad a su campo de concentración local para ser gaseados (cosa perfectamente válida de acuerdo a los defensores del Derecho Positivo).

La Ley Natural actúa entonces como la primera guardiana del ser humano, y sin embargo, son pocos los que actualmente la defienden (e incluso hay quien la ataca abiertamente), ¿por qué será eso? De los enemigos del iusnaturalismo, y su campaña para regresar a la Edad Media, hablaremos en la siguiente (y última) entrada de ésta serie.

Continuará...

viernes, 27 de julio de 2012

Las tres fuentes del derecho (Parte III): La naturaleza del hombre.


En la entrada anterior hablamos del Derecho Natural, aquel que el ser humano debe respetar si quiere vivir de acuerdo a su naturaleza.

Volvamos a hacer incapie en el concepto de "naturaleza humana". De toda la teoría del Derecho Natural, este es el concepto más polémico, y el principal argumento en contra de éste, pues existen opiniones fundamentalmente distintas de lo que es. ¿El ser humano es en su esencia racional o irracional? ¿es solitario o es social? ¿pacífico o violento? ¿productor o destructor?

Dios del cabo artemisio,
escultura griega en bronce.
Pero seamos claros: que exista desacuerdo sobre cuál es la naturaleza del Hombre, no quiere decir que ésta no exista. El Hombre tiene una naturaleza, y si aún no la conocemos, es nuestro deber encontrarla. Que no conociéramos las leyes que rigen la atracción de los cuerpos no impidió que las buscáramos mediante teoría y experimentos, y que fuéramos encontrándolas poco a poco. Pero incluso hoy, no tenemos todas las respuestas en la física, ¿es esto motivo para dejar de buscarlas? ¿es motivo para abandonar la ciencia y regresar al misticismo de la religión? La naturaleza del Hombre será la base axiomática de nuestra teoría. Una vez que esta quede determinada, las leyes del Hombre (Leyes Naturales) serán únicas. Ahora bien, ¿cual es la opinión general de los iusnaturalistas (los defensores del derecho natural) acerca de la naturaleza del ser humano?

¿Es racional o irracional? RACIONAL. El ser humano vive gracias a su mente. La naturaleza no le dio al Hombre garras, ni una visión notable, ni una piel gruesa, ni velocidad, ni buen oido u olfato, ni fuerza. Somos la especie más exitosa del planeta, y sin embargo, puestos desnudos en una competencia contra prácticamente cualquier otro depredador, nos veríamos indefensos, siendo que el hombre es también un depredador. No, el ser humano no goza de esas adaptaciones, y tampoco las necesita, porque tiene su mente. Es la mente la adaptación natural que el ser humano usa para sobrevivir (no es la única, desde luego, pero es la principal). El ser humano debe pensar, porque no puede atrapar a una gacela a base de velocidad, fuerza bruta o cualquier otra adaptación. Pero notemos que una mente irracional no sobreviviría por sí sola. Un ser humano que piense que la presa va a llegar directo a su hoguera, o que el león que se dirige hacia él cambiará de dirección en el último momento, no vivirá mucho tiempo. Para sobrevivir, no solo debemos usar todo el poder de nuestra mente, sino que debemos canalizarlo para usarlo de manera racional y creativa. La naturaleza impone métodos, las cosas no se hacen por capricho. Luego, el ser humano tiene que ser racional, esa es su naturaleza.

¿Es solitario o es social? SOCIAL. Este es, probablemente, el punto menos polémico. Nadie negaría que el ser humano siempre buscará la compañía de sus hermanos. Vivir en sociedad hace infinitamente más fácil la vida al hombre, la naturaleza prácticamente le impone la obligación de asociarse con sus semejantes. Desde luego, que no es un requisito indispensable mantenerse como parte de un grupo (como sí lo es, por ejemplo, para las hormigas), pero que seamos capaces de sobrevivir solos no quiere decir que esto sea lo que queramos.

¿Pacífico o violento? PACÍFICO. Pareciera una necedad decir tal cosa viendo la historia de la humanidad, una historia llena de sangre. Pero el peso de toda esa sangre no debe ser arrastrado por el Hombre, sino por los gobiernos. Prácticamente todas las guerras, muertes y genocidios de la historia han sido obra de los gobiernos, no del Hombre, y si bien es cierto que gobierno, sociedad y ser humano son cosas estrechamente ligadas, cada una puede tener causas y efectos esencialmente distintos. ¿El gobierno elige a la gente violenta para entrar al ejército? ¿o es más bien que vuelve violentos a sus soldados? Esos jovenes que un día salen en las noticias asesinando mujeres y niños en Irak eran gente normal (como lo demuestra el simple hecho de que pasaran unas mínimas pruebas psicológicas para ingresar al ejercito), era gente que estudió contigo y que te acompañó a beber una cerveza. No estaba en sus genes ser un asesino.

Esto tiene que quedar claro: el ser humano no nace violento, se vuelve violento por culpa de su entorno. Si fuera violento con sus congéneres por naturaleza, entonces simplemente no sería un animal social. Pensemos en los tigres, que solo se juntan para aparearse, y que cuando dos machos se encuentran hay una pelea inmediata (o la huida de alguno de los dos). El hombre no es así, si fuera así, jamás habría podido formarse en sociedades. En algún punto de la historia algo lo hizo un ser sediento de sangre. Podemos enseñar a un tigre a base de castigos a ignorar sus instintos y hacerlo saltar a traves de un aro en llamas, pero esa no es su naturaleza. El tigre nunca va a ser feliz haciendo eso, y del mismo modo, obligar a un ser humano a matar gente va contra su propia naturaleza. Por eso los veteranos de guerra terminan volviéndose depresivos, dependientes de medicamentos, ejerciendo la violencia contra la gente que quiere (gente a la que antes de marcharse a la guerra nunca había hecho daño) o de plano suicidándose.

¿Productor o destructor? PRODUCTOR. Esto está directamente relacionado con la pregunta anterior. Desde luego que se podría decir que el hombre destruye su entorno natural, que tala los bosques y contamina los rios, pero notemos que esto no lo hace por capricho. No abre agujeros en la tierra para extraer oro y a continuación tirar todo el oro al mar, no obtiene placer en destruir solamente por destruir, porque a fin de cuentas, ¿que ventajas podría darle eso en la naturaleza? El hombre solo puede tener éxito como especie en tanto produzca y transforme, por el simple hecho de que no puede sobrevivir desnudo. Ya dijimos que no tenemos otra arma en la naturaleza más que nuestra mente, pero esta, encerrada en sí misma, no serviría de nada. La mente nos es útil en tanto nos permita interactuar con la naturaleza y transformar lo que hay a nuestro alrededor, en tanto nos permita convertir ese palo en una estaca para ayudarnos a pescar, en tanto nos permita destruir ese tronco incendiándolo, para brindarnos calor durante la noche. Precisamente porque no puede sobrevivir desnudo y sin herramientas, el hombre debe producirlas. En eso consiste su naturaleza productora.

En resumen, el ser humano es de naturaleza racional, social, pacífica, y productora. Insisto en que esto no es necesariamente una verdad absoluta. Hoy más que nunca debemos descubrir cual es la naturaleza del Hombre, y en mi caso (y en general en la mayoría de los iusnaturalistas) la lógica me ha llevado a esas conclusiones, pero se invita a quien no esté de acuerdo con alguno de estos puntos a dar las justificaciones lógicas que considere apropiadas. Solo una advertencia: No podemos decir que el ser humano es irracional porque solo vemos gente irracional a nuestro alrededor. No se puede decir que la naturaleza del perro es sacar espuma por la boca y atacar salvajemente a otros animales cuando el perro en cuestión está infectado por la rabia. El perro que muere de rabia no es precisamente un buen ejemplar para estudiar la naturaleza del animal. Del mismo modo, una sociedad sumida en la miseria, la violencia y la autodestrucción no puede usarse para estudiar la naturaleza del ser humano. Los iusnaturalistas afirmamos que nuestro mundo se derrumba precisamente porque hemos tomado un camino que va contra nuestra naturaleza.

Pensemos de nuevo en el tigre del circo: ¿afirmaríamos que su naturaleza es vivir encerrado y amar el fuego y el ruido porque lo vemos encerrado en una jaula y haciendo espectáculos? ¡NO! El tigre solo puede ser feliz viviendo de acuerdo a su naturaleza, y del mismo modo, el hombre sólo puede ser feliz viviendo como debe vivir. Miremos a la sociedad actual. Tú, que tienes computadora y acceso a internet, probablemente puedas jactarte de que, en general, eres feliz, ¿pero cuantas personas son tan afortunadas como nosotros? ¿cuantas personas mueren a diario de hambre, o bajo el azote de las enfermedades? Incluso entre los que somos afortunados de tener salud, qué comer y dónde dormir, es común ver apatía, tristeza y depresión a nuestro alrededor. Una sociedad donde más de la mitad de sus individuos viven infelices no puede ser una sociedad "natural". Como el perro con rabia, algo ha infectado a nuestra sociedad, y el resultado es que la mayoría de sus individuos son infelices. Son infelices, precisamente porque están viviendo de acuerdo a unas reglas que van en contra de su propia naturaleza. ¿Pero como vamos a ayudarlas, si no conocemos esas reglas? Esa es nuestra intención, eso es lo que los iusnaturalistas afirmamos: que el ser humano podrá vivir feliz cuando se rija de acuerdo a lo que es, no a lo que podría o debería ser. Que la única manera de eliminar el sufrimiento es vivir de acuerdo a nuestra propia naturaleza, de acuerdo a las leyes naturales, y no a leyes artificiales inventadas por individuos arbitrarios.

Y esa es la pregunta final: ¿cuales son las leyes acordes con nuestra naturaleza racional, productora, pacífica y social? Esa es la ley inmutable y eterna de la que hablaba Cicerón, y si no la recuerda, finalizo este post repitiéndola. Quizá ahora tenga más sentido que la primera vez:

"Existe una ley verdadera, de acuerdo con la naturaleza, conocida por todos, constante y sempiterna. A esta ley no es lícito agregarle ni derogarle nada, ni tampoco eliminarla por completo. No podemos disolverla por medio del Senado o del pueblo. Tampoco hay que buscar otro comentador o intérprete de ella. No existe una ley en Roma y otra en Atenas, una ahora y otra en el porvenir; sino una misma ley, eterna e inmutable, sujeta a toda la humanidad en todo tiempo...”

Continuará...