domingo, 26 de enero de 2014

Capitalismo y Crisis en la Roma de Augusto (parte II).


Fue bajo el reinado de Augusto (primer emperador del Imperio Romano) que comenzó la Pax Romana, periodo que duró aproximadamente dos siglos y durante el cual el imperio mantuvo un ambiente de relativa paz y prosperidad dentro de sus fronteras. En la entrada anterior presentamos un pequeño panorama de la situación del ciudadano común durante este periodo; en esta ocasión, vamos a ver el panorama macroeconomico y la manera como se desarrolló una de las muchas crisis que sufrió el imperio, empezando por la que provocó el propio Augusto a su regreso de Egipto, tras haber derrotado a Marco Antonio y Cleopatra (finalizando así la guerra civil y proclamándose emperador).

Augusto haciendo pose
Bling Bling tras su regreso
triunfal con el tesoro de
Egipto.
Y es que Augusto, tras terminar la guerra civil y habiendose anexionado Egipto como provincia del imperio, tomó buena parte del tesoro de los faraones y lo llevó a Roma para reanimar el comercio. Barcos cargados de oro y piedras preciosas llegaron a los puertos de la peninsula italica listos para llenar de riqueza a sus ciudadanos. O eso creyó Augusto, porque la verdad es que el oro no es riqueza, ni puede generar riqueza por si mismo. De modo que cuando Augusto puso en circulación el tesoro de Egipto, lo que pasó fue economía de cajón: al aumentar la masa monetaria (mientras la producción de todos los bienes y servicios se mantenía en su mismo nivel) los precios se fueron a las nubes. Esto no sería problema en una economía de información perfecta, donde todos los agentes tienen toda la información exacta de la masa monetaria en existencia (y el poder de cómputo necesario para hacer sus cuentas). Bajo información perfecta, todos los precios simplemente sufrirían un reajuste y la economía seguiría exactamente igual que antes. Todo costaría más, pero todos tendrían en la misma medida más dinero, de modo que el poder adquisitivo, en promedio, no habría variado.

Lo que envenena no es la inflación, sino la incertidumbre. Y fue incertidumbre lo que inundó al imperio al mismo tiempo que el oro. Póngase el lector un momento en la situación de un productor romano: El primer dia se entera de la excelente noticia de que Augusto ha regresado de Egipto con el tesoro de los faraones listo para entrar a las arcas del imperio. Al segundo día los precios de algunos productos empiezan a aumentar, incluyendo los de aquellos que usted usa como insumos para producir. Al tercer día se ve obligado a aumentar también el precio de sus mercancías. Al cuarto día los precios vuelven a aumentar. Al no saber si estos aumentos continuarán (y a que nivel) el quinto día usted aumenta aún más los precios, intentando adelantarse a la inflación. Repita la misma lógica con cada uno de los ciudadanos romanos y tiene como resultado una inflación galopante como no se había visto en muchas generaciones.

La inflación continuó durante todo el reinado de Augusto (casi 40 años) y casi podría decirse que el ciudadano romano ya se habia acostumbrado a ella, de modo que la incertidumbre fue reduciéndose paulatinamente, al tener las personas unas expectativas más o menos acertadas de dónde estarían los precios el siguiente mes o el siguiente año. Recuerde el lector que no es trucho en estos menesteres que la inflación no solo afecta los precios, sino también los intereses de las deudas. Porque si yo le presto 100 liras hoy y me las va a pagar (junto con los intereses) hasta dentro de un año, yo espero que cuando haya saldado la deuda pueda yo comprar con ese dinero más que lo que podía comprar cuando se lo presté. Si yo calculo que la inflación será de un 50% anual, entonces si le presto 100 liras espero que me regrese, al menos, 150 (más los intereses). El que se endeuda también tiene esto en cuenta, de modo que con una inflación (constante y predecible) del 50% anual, unos intereses de 55 o 60 puntos no son para nada leoninos.

La inflación (o más bien, la incertidumbre provocada por la inflación) durante el periodo de Augusto dejó la economía del imperio susceptible, pero lo que de verdad la remató fue la "solución" a la inflación. Porque cuando Tiberio sucedió a Augusto en el trono, éste decidió que la inflación era cosa mala y que habia que acabar con el problema de raiz. Y si lo que inició el problema fue el aumento de la masa monetaria, entonces la solución obvia era una reducción drástica de ésta (es decir, sacar de circulación todo el oro que trajeron de Egipto y volver a enterrarlo bajo las piramides). O eso pensó Tiberio, porque cuando éste interrumpió bruscamente la espiral inflacionaria sacando de circulación buena parte de la masa monetaria, lo que pasó fue, otra vez, economía de cajón.

Busto de Tiberio tras comprobar
los efectos perniciosos de reducir
la masa monetaria en circulacion.
"Shit!"
Y es que, en efecto, la inflación se detuvo bruscamente, con lo que se solucionó el problema. Pero la incertidumbre (que es lo que realmente jode) volvió a inundar el imperio. ¿Recuerda esa deuda de 100 liras que pidió en enero con la promesa de devolver 160 exactamente dentro de un año? Pues resulta que tras la decisión de Tiberio, la inflación se detuvo, su cosecha anual ya no la vendió a 160 liras, sino a 110, de modo que tendrá que cubrir esas 50 liras sobrantes con sus ahorros personales (si es que tiene algunos). De modo que corre al banco a retirar dinero contante y sonante, pero cuando llega, resulta que hay una fila de 200 personas que tuvieron exactamente la misma idea (y por exactamente las mismas razones).

La situación de su banquero no estaba mucho mejor. El coeficiente de caja como concepto se inventó hace muy poco, pero se viene usando desde hace mucho tiempo. Los banqueros romanos ya sabían (por simple experiencia) que muchas de las personas que pedían prestamos no requerían el dinero en efectivo, sino que bastaba un cheque, pagaré, o bono emitido por el banco para levantar la orden. De este modo el banquero, aunque tuviera 10 mil liras en la bóveda, podía levantar préstamos por 15 o 20 mil liras (simplemente dando papelitos en lugar de oro real, que estaba bien guardado en la bóveda), y nada malo pasaría en tanto los clientes no acudieran al banco en masa a retirar su oro. El problema es que en ésta ocasión, los clientes sí que comenzaron a acudir en cantidades cada vez mayores. Los primeros en quebrar fueron los pequeños banqueros, que de esas 15 mil liras que debían devolver, pudieron devolver solamente las 10 mil que tenían, dejando al resto de las personas sin un centavo. Cundió el pánico y la gente fue, ahora sí en masa, a retirar su dinero (lo necesitaran o no). El banco de Balbo y de Olio tuvo que hacer frente en un solo dia a más de 300 millones de obligaciones, lo que lo obligó a declararse en quiebra y cerrar las ventanillas. Productores y comerciantes, no pudiendo hacer frente a sus deudas, comenzaron a quebrar también.

Uno de los bancos más grandes, el de Máximo y Vibón, que se encontraba al borde del colapso, pidió ayuda al de Pettio. Se corrió el rumor y fueron ahora los clientes de Pettio los que corrieron en masa al banco a retirar su dinero, impidiéndole rescatar a sus colegas (LOL). El pánico salió de la ciudad de Roma y se esparció a las provincias. Lyon, Alejandría, Cartago y Bizancio fueron simultáneamente inundados de gente que acudía a retirar su efectivo. Los pequeños productores, incapaces de aguardar a la siguiente cosecha para hacer frente a sus obligaciones, tuvieron que entregar sus terrenos en favor de los latifundistas, que estaban en mejores condiciones de resistir.

Al final, Tiberio distribuyó cien mil millones de liras entre los bancos, con la condición de prestarlos a 3 años sin intereses, lo que logró devolver la confianza y restablecer (en mayor o menor medida) los creditos y el consumo. Todo esto pasó en los primeros 50 años de la Pax Romana, lo que dejó los siguientes 150 para llevar a Roma, ahora sí, al periodo de paz y esplendor del que hablamos en la entrada anterior.

Aquella ocasión no fue la primera en la que un emperador metería la mano en la economía, ni sería la última. Este periodo de crisis fue de relativamente poca importancia porque no se afectaron los fundamentos de la base productiva del imperio, de modo que la recuperación no tardó en llegar una vez que finalizaron los desequilibrios macroeconomicos generados por las políticas de Augusto primero y Tiberio después. Las peores crisis de Roma no habían llegado aún, crisis derivadas de periodos inflacionarios y de sobreregulacion provocados por un aparato estatal que había perdido total contacto con la realidad, lo que terminó por destruir, ahora sí, la base productiva del imperio, llevándolo a su caída. De eso hablaremos en las siguientes entradas.

(continuará...)

sábado, 25 de enero de 2014

Capitalismo y Crisis en la Roma de Augusto (parte I).


Si bien disciplinas como la filosofía o la matemática son casi tan viejas como la cultura occidental, otras como la economía no aparecieron hasta hace muy poco (en términos históricos), lo que desde luego no evitó que el ciudadano de épocas pasadas se las apañara bastante bien, y puede que incluso mejor, considerando los recursos tan limitados de los que disponia. A pesar de no contar con un solo tecnócrata o economista, el imperio romano fue responsable de uno de los periodos de paz y (relativa) prosperidad generalizada más extensos de la historia: la pax romana.

En su época de esplendor, Roma fue un imperio de aires más liberales que intervencionistas: los impuestos que pagaba el ciudadano romano no eran pocos, pero a cambio, las regulaciones tampoco eran comunes, lo que le daba libertad de hacer con su dinero (sobrante) lo que le pareciera mejor. Las grandes obras de ingenieria las financiaban los gobiernos, ya fuera el gobierno central o los gobiernos locales en cada provincia, mientras que los servicios pequeños y medianos eran desarrollados en su mayor parte por la iniciativa privada. En la Roma de Augusto ya existía una gran cantidad de servicios privados altamente desarrollados: escuelas, servicios de correo y mensajería a lo largo del imperio, bancos (llevados por nobles adinerados), transporte maritimo de mercancia y de personal, etc.

En general, Roma nunca fue una ciudad industrial en el sentido de usar tecnicas de producción intensiva, pues el uso de esclavos nunca hizo económico el implementar otros modelos de producción. Roma se nutría de una suministro constante de esclavos procedentes de las provincias que el imperio se iba anexionando, o de las que ya le pertenecian pero que se revelaban cada cierto tiempo, usualmente debido a malas administraciones producto de gobernantes corruptos (lo que no evitaba que la revuelta se aplastara con fuerza, terminando con la ejecucion de sus dirigentes y la venta de algunos de los rebeldes como esclavos).

Fue precisamente durante la Pax Romana (periodo que duró unos 200 años y durante el cual todas las regiones centrales del imperio se mantuvieron pacificadas) que los modelos de producción comenzaron a sufrir cambios graduales, pero de consecuencias importantes. La extensión de la ciudadanía a una cantidad creciente de habitantes dentro de las fronteras, junto con la reducción en la cantidad de esclavos provenientes de las provincias, hizo que estos comenzaran a escasear. Los primeros en beneficiarse de esta situación fueron los propios esclavos: ahora sus dueños ya no podían darse el lujo de perder esclavos por fugas debidas a malos tratos o muertes provocadas por condiciones de trabajo inseguras, lo que obligó a los dueños a mejorar tanto el trato personal como sus condiciones de trabajo.

La mejora gradual en la cruza de ganado llevó a la sobreproducción, lo que redujo su precio y aumentó el de los cereales (de los cuales depende el ganadero). Al volverse más lucrativa la agricultura que la ganadería, los terratenientes comenzaron a dedicar cada vez mayor proporcion de tierras al cultivo, que a pesar de ser ahora más lucrativo, requería un mayor uso de mano de obra que la ganadería. La cantidad de esclavos no era suficiente para explotar las tierras, de modo que los latifundistas y terratenientes no tuvieron más remedio que dividirlas y arrendarlas a ciudadanos libres a cambio de una parte proporcional de las ganancias. Estos trabajadores libres, interesados en hacer rendir al máximo cada hectarea, introdujeron toda una serie de mejoras en la agricultura: uso de abonos, rotación de cultivos y selección de semillas. Se importaron diversas plantas de otras regiones y mediante métodos racionales se aprendió a adaptarlas al clima del mediterraneo. Las mejoras en la producción hicieron bajar (salvo epocas de sequía) los precios de los granos, permitiendo una mejora sustancial en el nivel de vida de todos los ciudadanos.

A lo largo de los caminos (construidos y mantenidos por el imperio), se establecieron toda cantidad de negocios privados: el viajero podia encontrar una posada cada 10 km, y mansiones (en renta para la gente acaudalada que viajaba a traves del imperio) y burdeles cada 30. El viajero cansado siempre podia rentar un caballo en estaciones ubicadas a lo largo de los caminos. El imperio mantenia cuadrillas vigilando las rutas mas transitadas, lo que permitía viajes relativamente seguros a traves del imperio. El comercio prosperó y con ellos los habitantes tuvieron acceso a  productos, servicios y mercancias provenientes de todo el imperio e incluso del extranjero (para los que podian pagarlas).

Aunque los recursos del subsuelo en teoría pertenecían al gobierno, éste arrendaba minas a cambio de cantidades muy modestas. El uso de esclavos (a los que no habia que pagar), junto con los bajos costos de arrendamiento, hizo de la minería un negocio muy lucrativo. El interés llevó a los romanos a buscar (y encontrar) recursos en regiones de lo más variadas: azufre en la isla de Sicilia, carbón en Lombardía, hierro en la Toscana, etc. Parte de la producción cubria las necesidades locales y el resto se comerciaba dentro y fuera del imperio. Las rutas maritimas libres de piratas (primero gracias a las incursiones de Julio Cesar y más tarde gracias a dos flotas permanentes que el imperio creó especificamente con éste fin) permitieron el comercio en barcos que podian cargar hasta mil toneladas de mercancía y llevar un buen número de pasajeros a costos accesibles incluso para ciudadanos de ingresos modestos. El interés de los comandantes por llevar más viajeros y mercancías en el menor tiempo posible (lo que permitía hacer más viajes y con ello aumentar las ganancias) hizo que las rutas se cubrieran en tiempos cada vez menores (los viajes a Egipto, que antes tomaban 6 meses, comenzaron a hacerse en uno), lo que a su vez ayudó a abaratar cada vez más los costos de transporte.

Como apuntan muchos autores, es difícil decir hasta qué punto el desarrollo de Roma y su imperio se debió a la iniciativa privada, y hasta qué punto al Estado. Éste fue responsable de una infraestructura única en su tiempo: carreteras, acueductos, drenaje, sistemas de comunicación (los romanos contaban con un sistema similar al telegrafo, basado en señales luminosas, que se mantuvo practicamente sin cambios hasta la época de Napoleón), un ejército que mantuvo seguros los caminos y las rutas marítimas, etc. Ocasionalmente, las arcas públicas servían como banco, prestando dinero a intereses altos (y sobre garantías sólidas, como terrenos o propiedades), cosa que hacía mucho más conveniente recurrir a servicios de banca privada, pero que ayudaba a que no dejara de fluir el crédito. Los emperadores incluso permitian a los gobernadores de cada provincia acuñar su propia moneda, cosa que no impidió el desarrollo de las instituciones financieras privadas y sus diversos instrumentos: billetes, cheques, pagarés, libretas contables, sucursales bancarias, traspasos de efectivo, etc.

El pragmatismo de los romanos hizo que nunca se desarrollara en su época nada parecido al estudio de la macroeconomía. Los (buenos) emperadores tomaban decisiones basadas en su criterio y experiencia para intentar dar solucion a problemas económicos inmediatos que afectaban a sus ciudadanos: no era raro que los grandes proyectos de ingenieria estuvieran en parte motivados por darle ocupación a trabajadores en épocas de desempleo particularmente alto, o que se fijara un precio máximo al grano cuando la escases daba paso a espirales especulativas por parte de los terratenientes. Los particulares en cambio tomaban decisiones basados exclusivamente en su interes, cosa que no evitó que el nivel de vida durante la pax romana alcanzara cotas que no se podrían superar en los siguientes mil años. La vida del ciudadano romano nunca fue fácil (ni siquiera en la pax romana), pero fue la mejor vida que una persona promedio hubiera podido vivir en todo el periodo comprendido desde el inicio de la humanidad hasta el inicio de la industrialización, un logro nada despreciable.

Si bien resultó una gran ventaja para los romanos el no tener un solo economista tomando decisiones importantes, el hecho de que ni los propios emperadores (o sus asesores) supieran muy bien lo que se estaba haciendo llevó a diversas crisis y desequilibrios macroeconómicos que tuvieron muchas similitudes con otras crisis, estas sí mucho más recientes y provocadas por gente que, en teoría, ahora sí sabía lo que estaba haciendo. De esas crisis hablaremos en la siguiente entrada.

(continuará...)


viernes, 1 de noviembre de 2013

Monedas descentralizadas: Un ejemplo virtual con Minecraft.


Este artículo de 2013 ha sido ampliado para tomar en consideracion eventos acontecidos desde 2013 y formar parte de una serie dedicada a monedas descentralizadas y economía austriaca.


Un juego es, en efecto, un claro ejemplo de un proceso en que la obediencia a normas comunes por parte de elementos que persiguen objetivos diferentes e incluso conflictivos, da como resultado el orden general.

-Friedrich Hayek.

El rompimiento unilateral por parte de los EEUU de los acuerdos de Breton-Woods marcó el inicio del uso masivo de dinero fiduciario y banca centralizada. Esto provocó que a las generaciones que nacieron a partir de esta época les cueste trabajo concebir la idea de monedas descentralizadas e incluso el propio concepto de dinero-mercancía. A menudo se dice que sin un gobierno que establezca las reglas del juego, sería imposible que la iniciativa privada pudiera establecer de manera efectiva una moneda que le permitiera realizar transacciones.

Una duda usual al respecto es esta: ¿como pueden millones de individuos, cada uno siguiendo su propio interes, establecer una moneda común para los intercambios? ¿que evitaría que al final tengamos una economía con 200 monedas diferentes, cada una intentando imponerse por sus respectivos defensores, haciendo increiblemente dificil el intento de realizar transacciones? Este problema es fácilmente resuelto cuando la moneda la emite la banca central: al tener el monopolio del dinero, el gobierno siempre puede por métodos coactivos forzar el uso de un único medio de cambio. La sociedad sin embargo puede también realizar el mismo proceso sin necesidad de una autoridad central coordinando el trabajo, y ejemplos hay, tanto en la vida real, como en el mundo virtual.

Minecraft es un juego que podríamos describir, en pocas palabras, como un mundo abierto donde el jugador tiene que obtener recursos para sobrevivir y construir. Dicho juego tiene una modalidad en la que los jugadores pueden participar en servidores masivos con otros usuarios. Existen recursos que son abundantes (como el carbon o el hierro) y otros que son bastante menos comunes (como el diamante). Desde el momento que la gente empezó a jugar en servidores masivos surgió el comercio: Como en la vida real, a cada jugador le gustan más ciertas actividades que otras: excavar profundo en la tierra para encontrar diamantes puede ser una experiencia muy distinta a, por ejemplo, construir una granja donde puedas sembrar cereales y criar vacas. Resulta natural entonces que los jugadores comenzaran a comerciar mediante trueque, vendiendo productos que les sobraban gracias a hacer la actividad que era de su agrado a cambio de otros que necesitaban producto de otro tipo de actividades.

En las primeras versiones de Minecraft prácticamente todos los productos tenian algun uso como materia prima, bien para construir o para crear algun tipo de herramienta. Uno de los pocos items que no servían para absolutamente nada era la "slimeball" (a partir de ahora SB): una esfera verde que solo se podía obtener al encontrarse con una clase particular de monstruo (poco peligroso) que habita el subsuelo. Al morir soltaba una SB, y con ella no se podía producir nada, ni usarla para construir, ni como alimento. A pesar de su aparente inutilidad, la SB tenía dos características interesantes:

Era escasa: Al generarse los monstruos en el subsuelo, de manera aleatoria, y con una baja probabilidad de aparición, resultaba imposible producirlas de manera masiva, de modo que el jugador solo podía obtenerlas de manera casual cuando exploraba el subsuelo en busca de minerales.

Era portable: Las SB se podían apilar en muy poco espacio, lo que significaba que un jugador podía llevar una buena cantidad de ellas sin que esto terminara quitándole espacio en su inventario (que es siempre limitado).

Los jugadores se dieron cuenta de éstas dos características y algunos empezaron a guardar sus SB sin otro interes que el de atesorarlas (por ser escasas). Para la mayoría de los jugadores, sin embargo, seguía siendo basura inutil, de modo que no les importaba deshacerse de las que habían llegado a juntar durante sus exploraciones a cambio de un poco de materia prima a la que sí le podían dar algun uso. Las SB ya no eran entonces absolutamente inútiles: tenian valor para unos pocos, de modo que en lugar de tirarlas, los jugadores empezaron a guardarlas con la esperanza de encontrar ocasionalmente a algun usuario que quisiera adquirirlas a cambio de buenos productos.

Ahora bien, ¿por qué las atesoraban estos primeros jugadores si realmente no servían para nada? La naturaleza humana, quizá, el tener algo que nadie más tiene (esto es, un cofre lleno de bolas verdes inútiles). ¿Es importante saber las razones por las que estos primeros jugadores decidieron empezar a guardarlas? No realmente. Las guardaban, y eso bastaba,

De modo que gracias a estos primeros usuarios las SB adquirireron un valor, casi insignificante, pero valor al fin. Dado que ocasionalmente ibas a poder encontrar alguien que te las comprar a cambio de algun producto, entonces otros (para quienes no habrían tenido valor en un principio) empezaron a guardarlas también. De modo que ya hay dos clases de jugadores que guardan sus SB en lugar de tirarlas al rio (en sentido figurado): Los que las atesoran simple y sencillamente porque sí, y los que esperan encontrar a la primera clase para venderles algunas SB a cambio de algo útil. Note el lector que en este momento seguimos sin hablar de una moneda. Sigue siendo todo simple y sencillo trueque: tengo X unidades del producto A y te pido Y unidades del producto B.

Pasa el tiempo, más gente comienza a darle a la SB algun valor (aun marginal), más interés se genera por guardarlas, y más gente empezaba a adoptarla. La ley de oferta y demanda entra en acción (realmente lo estuvo todo el tiempo): aumenta la demanda de SB's y eso hace que aumente su valor, al aumentar el valor, aumenta el interes por juntarlas, guardarlas y usarlas. Sin necesidad de ningún tipo de acuerdo general y masivo, las características de las SB hicieron que de pronto ya en todo el mundo (virtual) la gente estuviera usando SB para comerciar.

Durante el proceso de adopción generalizada, habian jugadores que las valoraban más que otros, de modo que mientras que algunos te daban un lingote de hierro a cambio de una SB, otros estaban dispuestos a darte dos lingotes. A los jugadores que pedian demasiadas SB a cambio de sus productos les costaba cada vez más trabajo vender. Los que pedían muy poco notaron que los vendian con demasiada facilidad y que podían darlos un poco más caro y aun así seguir vendiendo. De éste modo, los primeros jugadores comenzaron a vender más barato y los segundos más caro.

Con el tiempo los precios se estabilizaron alrededor de ciertos valores: surgieron los precios de mercado. Cuatro carbones (usados para cocinar y fundir minerales) a cambio de una slimeball, un diamante a cambio de 64 slimeballs, etc. Los jugadores primerizos podían usar estos precios de mercado como referencia para sus transacciones. El hecho de que una SB ya tuviera un valor bien establecido y conocido por los jugadores (al menos por los que estaban interesados en comerciar) hizo que surgiera una economía detrás de las SB: algunos jugadores encontraban divertido dedicar sus esfuerzos exclusivamente a juntar SB, en "detrimento" de otras actividades económicas.

Al final, los desarrolladores de Minecraft introdujeron una actualización que pasó a cambiar totalmente las características de la SB: primero, que esta ya se podía usar como materia prima para crear algunos objetos útiles, y segundo y más importante, que los monstruos que te daban las SB se hicieron mucho más comunes. Al perder su característica de escases, la SB fue pronto abandonada como moneda de cambio (excepto en los servidores de versiones anteriores a la actualización).

El ejemplo de las Slimeballs en Minecraft no pretende ser un ejemplo perfecto y fidedigno de moneda descentralizada. Sin embargo, nos muestra de una manera mas o menos clara y controlada algunos elementos basicos de lo que hay detrás del dinero-mercancía. Pero no se preocupe el lector por que el ejemplo sea limitado: en el año 2009 surgió un producto que nos mostraría este mismo proceso aplicado: ahora sí, en el salvaje e impredecible mundo real. Hablamos de Bitcoin y su ascenso meteórico de los últimos años. Pero de eso hablaremos en neustra siguiente entrada...


sábado, 19 de octubre de 2013

La gente rica no genera puestos de trabajo.


En el año 2011 Nick Hanauer, un exitoso empresario de Seatle, ofreció una conferencia para TED Talks titulada "Rich People Don't Create Jobs" (la gente rica no crea puestos de trabajo). La conferencia no sentó muy bien al público medio de las TED Talks (gente de clase media-alta de tendencias liberales), de manera que fue eliminada de la plataforma en linea. Desde luego, en esta época es imposible banear algo de manera efectiva, de modo que puede encontrarse sin ningun problema. Vale mucho la pena verla:




Lo que Nick Hanauer dice tiene peso, puesto que no se trata del clásico progre resentido que no tiene idea de cómo funcionan los negocios, sino de un empresario exitoso que le ha visto las tripas al sistema. Hanauer despotrica contra las exenciones de impuestos a la gran empresa, exenciones que suelen venir acompañadas de un argumento tipo "subir impuestos a los ricos repercutirá de manera negativa en la generación de empleos" (la manera más rápida de convencerse de que dicho argumento es falaz es viendo simplemente las estadisticas de empleo en EEUU a lo largo de los años). Muchas cosas que dice Hanauer son ciertas, pero en mi opinion se equivoca en otras tantas (e igual de fundamentales). Y pues de eso vengo yo a hablarles.


Capitalistas vs Consumidores.

Para empezar, Hanauer hace una clara distincion entre dos tipos de personas: capitalistas (gente como él) y consumidores (los demás). Argumenta que no son los capitalistas quienes crean empleo abriendo sus empresas, sino los consumidores que adquieren sus productos y servicios. Sin consumidores, dice, no habrían capitalistas. Para ser justos, quienes hacen primero esa distincion entre capitalista y consumidor son los dueños de la gran empresa para poder justificar sus privilegios (no hay manera de justificar privilegios para tu grupo, si no puedes señalar especificamente a tu grupo). Hanauer sin embargo les sigue el juego y cae en las mismas trampas lógicas. Hacer una distincion entre capitalistas y consumidores es dividir a la población de una manera artificial y tendenciosa. Todos los consumidores son capitalistas, y todos los capitalistas son consumidores. Incluso la gran empresa consume, puesto que no se puede producir un celular de la nada. Por otro lado, tampoco hay manera de distinguir entre un consumidor individual y una empresa de una sola persona, pues en todo momento ambas entidades actúan de manera identica: preocupandose por minimizar costos y maximizar beneficios, por intercambiar productos o servicios para satisfacer sus necesidades, etc. Hanauer tiene razón en que no es un grupo en particular el que genera empleos, sino todo el ecosistema económico en su conjunto. Bien, ¿pues entonces qué necesidad hay de seguir separando el ecosistema en ballenas y todo lo demás?


Contratar gente es el último recurso de los capitalistas.

Esto es muy cierto. Por ejemplo, cuando una persona se propone hacer la comida, no contrata a un chef con el único proposito de generar empleo. Cuando uno piensa usar su automovil para dirigirse al trabajo, no contrata a un chofer para hacerlo. Si a una persona le resulta más económico hacer un trabajo sin tener que contratar a nadie, lo va a hacer, y pensará en contratar a alguien solamente cuando las ventajas de hacerlo compensen el gasto. ¿Por qué habría de ser entonces distinto con las empresas? ¿por qué no es reprochable que contratar gente sea el último recurso de los individuos, pero en cambio sí está muy mal que lo haga la empresa? Una vez más, Hanauer abusa de la división artificial que ha creado anteriormente: los capitalistas tienen obligaciones que los consumidores no tienen. Pero si ya vimos que no hay distincion alguna entre consumidor y capitalista, o entre individuo y empresa, entonces Hanauer se vería en la penosa necesidad de decantarse por solamente una de las dos opciones: o bien todos debemos tener en cuenta la creación de empleos y actuar de manera antieconómica y en perjuicio de nuestros propios intereses, o todos tenemos el derecho a tomar decisiones de acuerdo a lo que nos resulte económicamente más conveniente.


Los ricos tienen X veces más dinero que una persona normal, pero no consumen X veces más.

Los Keynesianos al rescate, la vieja idea de que el Dios-Consumo nos llevará a una mágica espiral de mayor consumo - aumento en la produccion- aumento en el empleo - mayor consumo. En efecto, Hanauer es muy rico, pero solo tiene 3 automoviles, y no 300. Tuvo mucho cuidado en no decir qué hace con el resto del dinero, porque entonces tendría que sacar el tema del ahorro y su necesidad dentro de la economía. Al final los ricos no consumen tanto como muchos quisieran, pero ahorran más. Si todos gastaramos el dinero para satisfacer exclusivamente las necesidades del momento, nadie podría ahorrar lo necesario para poner un solo puesto de Hot Dogs. Es el ahorro el que permite la acumulación de capital necesaria para invertir en nuevas ideas, nuevas empresas, nuevas tecnologías. La idea del capitalista guardando todo su oro en una bóveda cual Rico McPato es tan infantil que sorprende que a un empresario como Hanauer simplemente no le de vergüenza expresarla. Lo único que tiene para defender la idea de que el rico tiene "demasiado" dinero es una falacia de apelación a los sentimientos:

I can't buy enough of anything to make up for the fact that millions of unemployed and underemployed americans can't buy any new cars, any clothes or enjoying any meals out.

El hecho de que muchas personas no tengan lo necesario para sobrevivir no se va a arreglar con el truco barato de los multiplicadores económicos que, por cierto, se han venido usando ya durante muchos años con los efectos que el propio Hanauer nos muestra en las gráficas, pero desde luego, de eso él no habla. Nunca dejes que la realidad te estropee una buena historia.


La solución de Hanauer: ¡Más impuestos a los ricos!

¡El tio iba ganando la carrera y se cae en los últimos diez metros! Claro que los ricos son actualmente una clase que tiene trato preferencial a la hora de pagar impuestos. Claro que el tratarlos bien no tiene ningun efecto en la creación de empleos. Desde luego que no es justo que a la clase media la muelan a impuestos mientras los ricos se van de rositas. Es obvio que los políticos son unos hijos de puta que no sirven a los intereses generales. Tenía todos los elementos en la mesa, ¿y qué hizo? Los armó al revés: Concluyó que se tenía que aplicar un impuesto a los ricos, en lugar de reducir los impuestos a las demás personas.

Nada de reducir los impuestos a la clase media, nada de dejar que sean los capitalistas tanto en su forma de consumidores como de empresarios quienes elijan de manera libre cómo integrarse a su ecosistema económico. No, no, el gobierno esta jodiendo a la clase media con impuestos, de manera que lo que es justo es que se joda a los ricos también. Porque así lo dijo Hanauer: los ricos son privilegiados y la clase media castigada. En lugar de que también la clase media sea privilegiada, mejor vamos a hacer que los ricos sean castigados. Hanauer debe vivir en otro planeta para no ver lo que los gobiernos, particularmente el de EEUU, hacen con los impuestos. Lo ideal, según la solución de Hanauer, hubiera sido que los 845 mil millones de dolares que costó la guerra en Irak, o los 600 mil millones de dolares anuales que gasta su gobierno en concepto de "defensa" (que sería defensa si la usaran dentro de sus fronteras, pero bueno), hubieran sido financiados también por los ricos, en lugar de no haber sido financiados en absoluto.

Desde luego, resulta estúpido decir "oye, ¿por qué una persona, rica o pobre, debería de estar pagando semejantes despropositos? Si el gobierno está usando los impuestos para masacrar civiles, para implementar estados policiales y medidas fascistas, para castigar a los consumidores con todo tipo de regulaciones, lo justo sería que nadie pagara impuestos". El gobierno debe estar muy complacido al ver como Hanauer, Warren Buffet, Bill Gates y muchos otros empresarios han abandonado a los capitalistas (que incluyen, como ya dijimos a los consumidores) para pasarse al bando de los gobiernos, como si la clase política (esa sí una clase bien diferenciada del resto de pobres diablos que componen la sociedad) no fuera ya suficientemente privilegiada.

jueves, 17 de octubre de 2013

Renta basica universal (Parte I): El caso ideal.


En los últimos años ha cobrado fuerza (sobre todo en Europa que la esta pasando muy mal con su mal llamado "capitalismo") el concepto de Renta Básica Universal (a partir de ahora RBU). Vamos a tirar un poco de la wikipedia para que empecemos todos desde el mismo punto:

La renta básica universal (RB) o ingreso ciudadano (IC), según la define la Red Renta Básica, es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quién conviva.

Pues eso, dinero gratis. La idea en un principio podria parecer bastante estúpida, o una genialidad, dependiendo de tu espectro ideologico. Pero desde mi humilde punto de vista, la idea ni es tan estúpida como para que pueda descartarse de inicio, ni es tan genial como nos la quieren vender los progres, y pues de eso vengo yo a hablarles. Vamos a ver primero por qué es una idea en principio loable. La gran mayoría de los que hablan en contra de la RBU, esgrimen siempre el mismo argumento:

Si la gente come gratis ya nadie (o al menos casi nadie) va a tener interés en salir a trabajar.

Quizá el lector haya escuchado hablar del juego de Bioshock. El juego trata sobre una ciudad submarina fundada por Randroides (en el juego no los llaman así, pero los propios autores confirmaron tiempo después que se basaron en Ayn Rand y sus seguidores objetivistas para hacer Rapture, la ciudad submarina) enemigos del colectivismo y el gobierno. Dado que la ciudad era submarina, incluso el aire que respirabas tenias que pagarlo, por lo que quien no trabajaba, incluso antes de morirse de hambre, se moria asfixiado. ¿A que viene el ejemplo? Imaginemos una sociedad como la de Rapture que perdió definitivamente contacto con el exterior por tanto tiempo que ya nadie recuerda que en una época las personas respiraban gratis. El hecho de que tengas que pagarte hasta tu oxígeno tiene serias desventajas, como uno probablemente ya pueda imaginarse.

Para empezar, una persona que no tiene oxígeno morirá en cuestión de minutos, de modo que imaginemos que un obrero en Rapture se queda desempleado, que no tiene un solo centavo en la cuenta del banco y apenas le quedan en su departamente un par de horas de oxígeno (tampoco podría ir en principio a algún lugar público por oxígeno gratis, pues en esta ciudad todo, desde los parques hasta los hospitales, está privatizado). Recurre al banco para pedir un prestamo de emergencia, pero el banquero, viendo la situacion del obrero, accede a prestarle dinero a intereses leoninos (digamos, del 1000% mensual). El obrero, no tienendo otra opcion que cerrar el trato en ese mismo momento para no morir sofocado en las proximas horas, accede. Quizá el obrero, de no tener esa inmediata necesidad de oxígeno, habría podido negociar condiciones más justas para el prestamo. O quizá ni siquiera hubiera necesitado el préstamo, quizá era realmente un obrero capaz y solo hubiera necesitado estar un par de semanas desempleado para encontrar un nuevo trabajo y poder seguir pagandose las cuentas.

Es sin duda lamentable ver cómo algunas personas deben aceptar tratos claramente injustos o trabajos a todas luces desagradables porque los obliga la necesidad del momento, de modo que un dia alguien propone una Renta Basica Universal que le permita a la gente pagar como mínimo sus cuentas del oxígeno para evitar éste tipo de situaciones y darle a los obreros un mayor márgen de maniobra a la hora de negociar prestamos, productos, servicios o salarios. Y entonces sale alguien y dice

Si la gente respira gratis ya nadie (o al menos casi nadie) va a tener interés en salir a trabajar.

Desde la superficie le diriamos a esa persona que no sea imbécil, que el hecho de respirar gratis no hace que uno ya se vaya a quedar contento en su sofá robandole el aire a los demás. "Bueno, pero eso es porque la gente todavia tiene que comer, si ya no tuvieran que pagarse la comida, ahora sí que se quedarían de weones". Pues no. La idea de que la gente es feliz solo con comida, agua y aire, es una idea tan estúpida que sólo los colectivistas (y no cualquier colectivista) se atreven a sugerir en serio que es esa la naturaleza del ser humano (los comunistas, en particular, suelen decir que la industrializacion es innecesaria y que lo único que necesita el ser humano para ser feliz es respirar, tragar, dormir y participar en las asambleas).

El ser humano tiene más necesidades que esas. Desde luego, las de comida y alimentacion, por ejemplo, son básicas, de modo que las personas gastan sus recursos en esas antes que en cualquier otra. Pero una vez que las tiene cubiertas, empiezan a pensar en satisfacer otras necesidades: necesidad de conocimiento, de una tele, de una casa, etc. Cada persona tendrá las suyas, de modo que es difícil generalizar, pero una teoría que se ajusta más o menos a la realidad, es la de la piramide de Maslow:


La Piramide de Necesidades de Maslow.


















Bajo el sistema actual, muchas de las necesidades fisiológicas (la base de nuestra piramide) son gratis, de modo que no haría una gran diferencia (en términos de quién trabaja y quién no) el que toda la base estuviera cubierta. Lo único que pasaría es que ese dinero que la gente gastaba en comprar alimentos, ahora lo va a gastar en las necesidades superiores de la pirámide y, en efecto, permitiría a la gente (sobre todo la de bajos recursos económicos) negociar préstamos y salarios más justos al no estar obligada por necesidades acuciantes de supervivencia.

Imaginemos entonces que existiera un elixir mágico que hiciera que la gente de pronto ya no tuviera necesidad de comer o beber nunca más (excepto quizá por simple placer), y que tuvieramos la posibilidad de darselo a todas y cada una de las personas del planeta, y a los que nazcan después. ¿Pasaría algo malo? ¡Desde luego que no! Todo lo contrario, la economía daría un gran salto, puesto que todos esos recursos que se gastaban en generar agua y alimentos, ahora podrán canalizarse a otras necesidades que la gente todavía tendrá que cubrir. Y dado que la supervivencia ya no está en juego, la gente podría negociar mejores salarios y condiciones de trabajo.

La idea es cojonuda, desde luego que sí. Y por la misma lógica, si de pronto existiera otro elixir que nos ayudara a cubrir las necesidades del segundo escalafon de la piramide, y luego del tercero, y así hasta que solo queden aquellas necesidades no materiales (respeto, creatividad, falta de prejuicios, etc), ¿tendría algo de malo? ¿La gente se dedicaría a aplastarse en su sofá? ¡Claro que no! Ahora todos saldríamos a hacer deportes, a convivir con los amigos y a discutir sobre la filosofía y el sentido de la vida... ¡como los griegos!

La historia me dá la razón. Los ciudadanos griegos no se quedaban sentados tragando papitas. Al contrario, eran gente que cultivaba por igual su cuerpo y su mente, que sabía manejar tan bien la lógica como el cincel. Una sociedad cuyos logros tardamos miles de años en igualar, y que todavía nos siguen asombrando. Ellos pudieron hacerlo gracias a los esclavos que los superaban en números de 10 a 1 y cuyo único derecho era básicamente morirse de hambre. Pero oigan, si quitamos ese pequeñisimo detalle, es indudable que nadie debería tener miedo a que la gente comience a araganear más de lo normal con una RBU. Además, la industrialización ha eliminado la necesidad de esclavos, de modo que las máquinas ya pueden satisfacer nuestras necesidades, ¿verdad? De modo que podemos volver a una nueva edad de oro donde la gente se dedique a hacer aquello que le gusta, como lo hicieron los griegos.

Bueno, ese es el caso ideal. La RBU suena de puta madre cuando la platicamos en términos de elixires milagrosos y máquinas capaces de hacer cualquier trabajo imaginable. En la siguiente entrada hablaremos de la RBU en el mundo real, donde no hay elixires ni máquinas superverstailes, superinteligentes y todopoderosas.

(continuará...)

sábado, 24 de agosto de 2013

La Cafe Ciencias, Ninel Conde y la Teoria Marxista del Valor.


Dicen los marxistas que el valor de un objeto/servicio esta directamente relacionado con la cantidad de trabajo necesario para producirlo. De este modo, si producir un hacha cuesta el mismo trabajo que producir 12 Kg de trigo, entonces un hacha y 12 Kg de trigo deberian tener un precio mas o menos equivalente. De este modo, el burgues que durante un periodo de escasez solo esta dispuesto a vender 12 Kg de trigo a cambio de 5 hachas, esta basicamente robando 4 hachas al pueblo. Todas las cosas que han requerido el mismo trabajo, deberían valer lo mismo.

Ahora miremos a Ninel Conde. Yo supongo que esas viejas gordas y peludas del Colectivo (inserte un nombre pomposo aqui) que te atienden en la cafeteria de mi querida Facultad de Ciencias (para lo que no estan familiarizados, toda esa cafeteria esta llevada por chavos comprometidos con la causa socialista), todas ellas orgullosas mujeres proletarias, estan de acuero con la teoría marxista del valor (sería pecado de otro modo). Pero si les preguntas su opinion sobre, por ejemplo, Ninel Conde, te dirán (probablemente) que es un asqueroso parasito que no debería ganar ni lo suficiente para comer. Despues de todo, ¿es justo llevar una vida más que digna por el simple hecho de posar en tanga y decir estupideces?

Bueno, es que Ninel no solo posa en tanga y dice estupideces. Estoy seguro de que, para tener el cuerpo que tiene, Ninel debe hacer mucho ejercicio todos los dias. El ejercicio requiere esfuerzo físico, y eso es trabajo, de acuerdo a la Teoría Marxista del Valor. Requiere también someterse constantemente a procedimientos dolorosos (como depilaciones o incluso cirugías estéticas), y tediosos (como estar horas frente al espejo para ser adecuadamente maquillada). Requiere privarse de muchas cosas deliciosas debido a la dieta estricta que debe respetar si no quiere tener esos kilitos de más que a las mujeres socialistas emancipadas de estas sociedad machista-capitalista no les molesta tener. Las señoritas socialistas en cambio trabajan su turno en la cafeteria y ahi se acabó su tiempo productivo, porque saliendo de ahi ya se pueden dedicar si quieren a fumar mota, rascarse la panza, echarse porras en sus circulos de discusión marxistas y oler mal (no digo que sea eso lo que hagan, desde luego que no).

De lo anterior es claro que si comparamos el trabajo que hacen las socialistas de la cafetería, con el constante trabajo que debe hacer Ninel Conde para ganarse el pan, resulta claro que Ninel trabaja más tiempo y más duro que cualquiera de ellas. No solo eso, sino que Ninel realmente no es dueña de sus herramientas de producción, lo que la convierte sin más miramientos en una mujer de la clase proletaria, mientras que los chavos de la cafetería son dueños de sus hornos, de sus cuchillos, de todo lo que usan y que, por si fuera poco, lo utilizan para vender un bien tan básico y necesario como la comida a cambio de ganancia, recurriendo a métodos donde explotan a otros miembros de la clase trabajadora mediante su sistema de "becas" (que no es más que darle una o dos miseras comidas al dia a los becarios a cambio de su trabajo en la cafeteria) lo que los convierte en capitalistas burgueses y explotadores (aunque creo que eso es redundante) en toda regla.

De este modo, la Teoría Marxista del Valor nos enseña que Ninel Conde es una proletaria explotada que merece un aplauso y mencion de honor por parte de los y las camaradas socialistas, mientras que esas burguesitas que administran la Cafe Ciencias merecen ser enviadas a un gulag por traicionar de ese modo la causa de la revolución. La gran mayoría de los socialistas no tiene nada, NADA que objetarle a Ninel Conde, ni siquiera el ser pendeja, porque de ser así... ¿estan acaso discriminando a un miembro de la clase trabajadora por ser ignorante? ¡HORROR! Por último, y no menos importante, Ninel Conde esta bue-ní-si-ma. Y como el marxismo es científico, todo este asunto ha quedado feliz y científicamente comprobado.


Invito a todas las camaradas marxistas que se atreven a denostar y burlarse de Ninel Conde a que igualen la cantidad de esfuerzo físico y horas-hombre que ella invierte para poder desempeñar adecuadamente sus funciones, esto es, su trabajo.

lunes, 22 de julio de 2013

El verdadero poder del voto.


Todos hemos oido hablar de la tercera ley de newton, cuya belleza reside en su simplicidad: a toda acción corresponde una reacción de la misma magnitud y sentido opuesto. Se pueden hablar mucho más de ello, se pueden agregar fórmulas, hipotesis adicionales, etc. Pero eso ya es trabajo de los físicos, porque en lenguaje arcano, es basicamente eso.

Pensemos un poco en las implicaciónes de dicha ley: nos dice que no puedes obtener grandes resultados con poco trabajo. Que si quieres, por ejemplo, destruir una casa, entonces te costará muchísimo trabajo. Bueno, puede no costarte trabajo, por ejemplo, si tiraras una pequeña bola de nieve desde la cima y colina abajo, esta podría crecer y obtener fuerza suficiente para destruir una casa que se encuentra en la base de la montaña. Pero aqui estamos obviando el trabajo previo, por ejemplo, el que nos costó subir hasta allá, o el de llevar toda esa nieve a la cima. Dicho trabajo lo hizo la naturaleza poco a poco, pero a fin de cuentas, alguien tuvo que hacerlo para que fuera para nosotros tan simple como dar el impulso inicial a esa pequeña bola de nieve. Si lo intentaramos varias veces, tarde o temprano nos quedariamos sin nieve, de modo que a partir de ese momento nos volvería a costar muchisimo esfuerzo tirar una casa.

El punto es que, salvo esos casos donde algo o alguien ya hizo la mayoría del trabajo y solo es cuestión de poner la maquinaria en marcha, en general para obtener grandes resultados es necesario invertir una cantidad equivalente de tiempo, energía, dinero o esfuerzo mental. Imaginemos que estamos en una isla desierta, ¿cuanto tiempo y trabajo tendríamos que gastar para tener seguridad alimentaria? ¿o para tener una cassa? Probablemente, requeriría un esfuerzo constante cada dia de nuestra vida. Y es que la seguridad alimentara o la posesión de un hogar es algo muy importante, y por lo tanto, es natural que requiera mucho esfuerzo conseguirlo.

Ahora pensemos en lo que podemos obtener de la siguiente acción: tomo un papel, escribo un tache en él, y lo deposito en una urna. No es mucho trabajo que digamos. Si quisiera obtener, por ejemplo, un salario haciendo dicho trabajo una y otra vez durante ocho horas diarias (suponiendo que alguien tuviera interes en pagarme por hacer tal cosa), en el mejor de los casos apenas obtendría suficiente para sobrevivir (excepto si fueras una persona muy importante firmando autografos, pero otra vez, estariamos obviando el trabajo previo que costó llegar a ser famoso). Ya ni hablemos de lo que podriamos conseguir haciendolo una vez cada seis años. Realmente, es una acción tan simple, irrelevante, y que requiere tan poco esfuerzo, que solo un necio consideraría que puede lograr algo útil con eso.

Bueno, dejenme hacer una corrección: solo un necio, y un demócrata. Porque el demócrata te dirá que cuando el papelito es una boleta electoral, y la urna en particular es una urna de votación, todo cambia. Entonces puedes obtener grandes cosas con tan poco esfuerzo. ¿Recuerdas el trabajo que te costaría una vivienda en la isla desierta? Pues olvidalo, porque ahora todos podemos tener seguridad alimentaria, seguridad física, derechos, vivienda y trabajo digno, etc, etc, etc, y solamente teniendo que depositar un papelito en una cajita cada seis años. Mola, ¿eh?

El democrata, desde luego, te dirá que no es así. Porque no solo estas votando, sino que también estas trabajando duro para el gobierno al que votas. Eso sin duda es cierto: actualmente a nivel mundial la gente debe pagar en promedio la tercera parte de su salario al Estado (de una manera u otra), esto quiere decir que el papelito en la urna realmente es como cuando pusimos esa pequeña bola de nieve en movimiento, el resto lo hizo nuestro trabajo duro. Trabajamos la tercera parte de nuestra vida laboral para hacer posible la democracia, ese es el trabajo previo.

El último razonamiento suena muy bien, pero hay un problema: en las dictaduras también pagas tus impuestos, en las dictaduras también trabajas una buena parte de tu vida para el Estado. Durante toda la historia, el ser humano ha trabajado (en algunos casos más que otros) para mantener una maquinaria que no suele regresar mucho al ciudadano común. Entre la Alemania Nazi y nuestro ideal de democracia hay un mundo de diferencia, y sin embargo, los dos sistemas tienen algo en común: el tiempo de nuestra vida que todos tuvimos que dedicar a mantener al Estado (en la Alemania nazi, de hecho, también votaban).

De modo que eso no puede ser la diferencia entre un sistema y otro. Podriamos decir que la diferencia es no tanto lo que el Estado nos quita, sino cómo lo usa. Eso tiene sentido: el Estado podría usar los recursos para construir hospitales en lugar de camaras de gas, pero ¿por qué habría de hacerlo? Requeriría una cantidad enorme de esfuerzo el hacer que un gobierno deje de matar gente para que empiece a proteger gente (o al reves). En el caso de Alemania, se requirió una guerra mundial, una Europa devastada y más o menos 60 millones de muertos para transformar la Alemania nazi en el sistema preocupado por sus ciudadanos que es hoy. Fue un costo altísimo, sin duda alguna.

Así que seguimos con el mismo problema: si todos los gobiernos, buenos o malos, trabajadores o flojos, respetuosos o invasivos, todos tienen en común los impuestos (y en muchos casos, también el voto), entonces lo que haga la diferencia entre uno y otro, lo que cambie al gobierno malo por uno bueno, tiene que venir de otro lado. Si no queremos vivir en una dictadura, entonces todos debemos trabajar mucho (aparte de lo que ya pagamos de impuestos) para poder lograrlo. O eso supondría uno. Y sin embargo, el democrata insiste en que no hace falta trabajar extra, que ya que el gobierno tiene todo ese dinero, incluso siendo un gobierno malo, aquella acción de tachar un papel nos va a traer todo lo demás: libertad, igualdad social, felicidad, honestidad y amor. Quizá no si ya llegamos al nivel de un gobierno genocida, dicen, pero sin duda alguna para un gobierno corrupto pero medianamente respetuoso como el nuestro. Las cosas más importantes de la vida, a cambio de un esfuerzo ínfimo.

Pues bien, yo no sé como alguien puede pensar en serio tal cosa. No imagino cómo alguien honestamente puede decir "eh, que sí, que este pais va mal, pero va mal porque muchos no votan. Si votaran, entonces las cosas serían distintas". Es decir, joder, estamos hablando de depositar 60 millones de papeles en no sé cuantas cajas, cada 6 años. Si calculamos cuánto esfuerzo es eso, las cuentas, simplemente, no salen. ¡Es que no salen! Que si, amigos demócratas, que yo sé que tienen toda una rocambolesca teoría sobre cómo el voto actua para mejorar paulatinamente el sistema, tal vez no hoy, tal vez no mañana, pero algun día. Pero la realidad es que la energia invertida no les va a dar para mucho. Acción y reacción, se llama. Una cosa a tomar en cuenta las próximas elecciones.

Que sí, que subir eso hasta allá arriba te va a costar  más que un voto.